viernes, 25 de mayo de 2012

Contenido Armónico según Russel Hamm

La característica del color primario de un instrumento viene determinada por la fuerza de los primeros armónicos. Cada uno de los armónicos más bajos produce su propio efecto característico cuando es dominante o puede modificar el efecto de otro armónico dominante si es predominante. En la clasificación más simple, los armónicos más bajos se dividen en dos grupos tonales. Los armónicos impares (tercero y primero), producen un sonido “parado” o “encubierto”. Los armónicos pares (segundo, cuarto y sexto) producen sonidos “corales” o “singing”… Musicalmente, el segundo está una octava por encima del fundamental y es casi inaudible; sin embargo añade cuerpo al sonido, haciéndolo más completo. El tercero se llama doceava musical. Produce un sonido al que muchos músicos llaman “encubierto”. En vez de hacer el tono más completo, un tercer armónico fuerte hace el tono más suave. Añadiendo un quinto armónico a un tercero fuerte se obtiene un sonido con calidad metálica que se vuelve de carácter pesado a medida que su amplitud aumenta. Un segundo armónico fuerte con un tercero tiende a abrir el efecto de “cobertura”… Los armónicos más altos, por encima del séptimo, dan al tono “dureza” o “bite”. Con tal que la dureza esté equilibrada con el timbre musical básico, tiene tendencia a reforzar el armónico fundamental, dando al sonido un impulso inicial agudo. Muchos de los armónicos con dureza son tonos no relacionados musicalmente, tales como el séptimo, noveno y décimo primero. Por tanto, demasiada dureza puede producir una calidad disonante de raspado. Como el oído es muy sensible a los armónicos con dureza, es fundamental controlar su amplitud. El estudio del timbre de la trompeta muestra que la dureza está directamente relacionada con el volumen del tono. Tocar la misma nota de trompeta alto o bajo produce poca diferencia en la amplitud de los armónicos fundamental y más bajos. Sin embargo, el sexto armónico aumenta y disminuye en amplitud en proporción casi directa con el volumen. Este equilibrio de dureza es una señal de volumen de vital importancia para el oído humano.



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