miércoles, 1 de agosto de 2012

Loudness


La sonoridad define la percepción subjetiva de la intensidad de un sonido, por lo que se trata de una magnitud abstracta que es relativa y no cuantificable. En acústica, la sonoridad es la sensación que permite decir si un sonido es más o menos fuerte que otro; está ligada directamente a la intensidad acústica y con la envolvente espectral de la onda sonora, pudiéndose calcular mediante la enredada ley de Flechner y medirse en fonios. El equivalente físico es el nivel o volumen medido en decibelios que, aunque depende de un nivel de referencia preestablecido, si es medible en dB.

En realidad, a la hora de grabar la sonoridad importa más que el nivel: cuanta mayor sonoridad tenga una grabación más impresionará al oyente. Para entender bien este concepto, ayuda mucho conocer el funcionamiento del oído y del cerebro. El margen de niveles de presión acústica que se puede captar, desde el más bajo al más alto, es tan amplio que la evolución ha incorporado un compresor natural en el sistema auditivo para proteger el oído. A grandes rasgos, doblando la potencia sonora se incrementará la sonoridad en la misma proporción. De esta forma, sustituir un amplificador de 30W por uno de 60W creará el mismo incremento de sonoridad que si se cambia uno de 60W por uno de 120W. En concreto, este incremento es de 3 dB cada vez que se dobla la potencia sonora, por ser esta una magnitud lineal y ser la sonoridad logarítmica.

Esto indica que es más sensible a las variaciones de sonoridad (variaciones dinámicas) a niveles bajos que a niveles altos, lo cual repercute a lo largo del proceso de grabación, de forma que mientras se equilibra una mezcla, la intensidad fisiológica relativa de cada instrumento variará según se suba o baje el volumen de monitorización. Entonces, teóricamente se logrará una mezcla mejor compensada a volúmenes bajos, aunque se puede argumentar que a un nivel medio se perciben con mayor precisión las variaciones dinámicas. Lo que sí es seguro es que monitorizar a niveles altos no es correcto para obtener una mezcla precisa, porque las distintas partes sonarán confusas o borrosas.

Si se toca una nota en staccato y después la misma nota sostenida, esta parece sonar más fuerte aunque estén al mismo volumen. Según parece, alargar un sonido transitorio afectará a su sonoridad. El ataque de un sonido percusivo es mucho más fuerte que su desvanecimiento. Utilizando un compresor se puede mimetizar subiendo el volumen del tiempo de caída y sostenido y reduciendo rápidamente el de desvanecimiento.

Finalmente, un compresor puede equilibrar la diferencia entre el sonido directo de las percusiones y sus reflejos, al rebotar contra las paredes dotando a estas de mayor intensidad. Un conjunto de percusión en el exterior o en una habitación sin reverberación suena mucho más débil que uno en una sala rica en reflejos.

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