domingo, 14 de octubre de 2012

Elegir un Sistema de Sonido. Instalaciones Fijas y Móviles


Los sistemas de reproducción y/o refuerzo de sonido tienen una función básica: hacer que una fuente sonora, sea música programa, voz, o instrumento musical, tenga mayor presión sonora. Que esto se cumpla con éxito depende mucho de las consideraciones que se toman antes de elegir o adquirir un sistema de sonido.


Determinar La Aplicación

La pregunta más importante que podemos hacer referente al sistema de sonido probablemente será; ¿Para qué se va a usar el equipo en cuestión?
Las necesidades de un equipo para una instalación fija de interiores como una discoteca o un teatro serán bastante diferentes que las de un equipo móvil que se montará al aire libre. Por esta razón es necesario definir la aplicación concreta que se va a dar al equipo. Un equipo móvil debe ser robusto, con un acabado duradero (preferiblemente alfombrado), ligero, fácil de transportar y rápido de montar.
En un sistema fijo para interiores es importante tener un sistema fácil y seguro de suspender las cajas. Los acabados (como la pintura) deben permitir una limpieza fácil que no absorba olores (humo, cerveza, etc.) y que se integren visualmente con la estructura arquitectónica del local.

Aun así, hay cosas que hay que tener en cuenta, cosas comunes para todos los equipos independientemente de que se instalen en interiores o exteriores. Debemos considerar la respuesta en frecuencia que vamos a necesitar, los niveles medios y máximos de presión sonora que serán requeridos del sistema y los ángulos de cobertura necesarias para cubrir de una forma eficaz el área de escucha. Teniendo claro estos factores, podremos elegir el equipo correcto en función de su respuesta, sensibilidad y características direccionales.


Alimentación

Todo equipo de sonido necesita amplificación para aumentar el nivel de presión sonora de la fuente original. Cuando se elige un amplificador o amplificadores para un sistema de sonido, hay que tener en cuenta un número de factores. El más importante es que el amplificador tenga la potencia necesaria, de lo contrario el sistema no podrá desarrollar el máximo nivel de presión sonora. Cuando a un amplificador con capacidad inferior a la requerida se le exige más potencia de la que fue diseñado a producir, el amplificador empieza a distorsionar o “clipar” (clipping).

Los efectos del clipping son extremadamente negativos para todos los transductores del sistema estresándolos más que un amplificador grande que no llega a clipar. Más alarmante aun, es el incremento importante del nivel medio de potencia que reciben todos los componentes del sistema, el cual puede provocar la destrucción térmica de las bobinas.

Por el lado contrario, tampoco es prudente usar un amplificador excesivamente grande ya que se hace demasiado fácil destruir el altavoz térmicamente por exceso de potencia o mecánicamente por sobre excursión. Por regla general, se recomienda usar un amplificador con una potencia 1.2 a 1.5 veces la potencia RMS del altavoz. Por ejemplo, para un altavoz D.A.S. modelo G-35, se podría usar un amplificador que diera de 600 a 750 vatios continuos. El amplificador dispondría de potencia suficiente para picos en el programa musical sin llegar a distorsionar ni exceder la potencia pico del altavoz. Se puede incluso usar relaciones superiores si no se satura el amplificador.


Manejo

El manejo del sistema tanto del punto de vista técnico como el físico (para equipos móviles) también será de gran importancia a la hora de elegir equipo. La mayoría de las empresas que fabrican sistemas de sonido ofrecen sistemas pasivos (full range), sistemas bi-amplificados y sistemas tri-amplificados. Todos tienen su aplicación en el sonido profesional.

Pequeños equipos portátiles obviamente no necesitan utilizar multi-amplificación para cumplir con su función. Tienen que ser ligeros y manejables y no necesitan el lastre de racks montados con un amplificador pesado para cada vía. La facilidad de transporte, simplicidad de montaje y economía son las ventajas principales de los sistemas pasivos, especialmente en equipos móviles.

Sistemas de bi o tri-amplificación ofrecen un número importante de ventajas. La ventaja principal es que en un sistema activo, dividiremos las diferentes frecuencias del programa musical antes de ser amplificadas por medio de un circuito electrónico para luego, repartirlas a sus correspondientes amplificadores. Al dividir el programa musical en rangos de frecuencias apropiados para cada tipo de altavoz que compone el sistema, podemos concentrar la energía del amplificador de que disponemos, en una banda de frecuencias estrecha (graves, medios, agudos), aumentando la eficiencia de cada via y el margen de cada amplificador reduciendo la distorsión por saturación del mismo.

Pero no todo son ventajas. Hay también inconvenientes de índole económica y logística. Cuantos más amplificadores hay que usar para un sistema que reproduce la gama completa de frecuencias, más cara será nuestra inversión en electrónica y esto puede ser muy significativo. También aumenta la inversión en cables, conectores, divisores activos, y racks de transporte. Aunque parece mentira, esto puede tener un costo similar al amplificador.

Cuanto más complicado sea el sistema, más fácil es tener algún tipo de problema técnico ya que se multiplican los componentes del mismo. Hay más amplificadores, más cables y más componentes que se pueden averiar. A nivel logístico, hay que tener muy en cuenta el peso añadido que tendremos que mover y lo que eso supone a nivel de gastos en transporte y personal.


Conectores y Cables

Ya hemos gastado todo el dinero que teníamos en el equipo y aun hay que comprar conectores y cables. “Bueno esos jacks de un Euro bastarán”. Grave error. Los problemas vienen normalmente por componentes del equipo de audio tan simples como pueden ser los cables de de conexión. A primera vista parecen de poca importancia. Se centra mucha más atención en los amplificadores, altavoces o periféricos como ecualizadores, crossovers, delays, etc. ¿Pero qué pasa cuando la señal no llega? ¿Qué importancia tiene el cable entonces? Obviamente toda. Sobre un escenario puede haber cientos de cables de todo tipo. Nunca se debe pensar en ahorrar dinero en los cables o los conectores.


Cables de Señal

Para micrófonos y cable de señal, siempre se debe usar con malla o pantalla (shielded). Cualquier ruido que entre en el cable será amplificado con la señal enviada. El propósito de la malla es interceptar los campos electroestáticos y enviarlos a tierra para que no entren en el conductor o conductores que llevan la señal. Para instalaciones fijas, cable con forro de aluminio es preferido. Este tipo de cable ofrece un 100% de capacidad de rechazo pero desafortunadamente no tiene mucha flexibilidad, deteriorando rápidamente la capacidad de rechazo si se flexiona mucho. Por esta razón los cables de señal con malla trenzada son preferibles para equipos móviles de sonido.

Cables con un conductor se usan en circuitos desbalanceados y desbalacearan circuitos balanceados. Cables con doble conductor se utilizan principalmente en circuitos balanceados aunque se pueden usar en circuitos donde una salida balanceada va a una entrada desbalanceada. Las líneas balanceadas ayudan a eliminar ruidos y reducen la perdida de señal en recorridos largos de cable. Los dos conductores centrales llevan la misma señal pero con la particularidad de que tienen la polaridad opuesta. Si un ruido intenta penetrar el cable, aparecerá con igual intensidad de voltaje y polaridad en ambos conductores. La circuitería de entrada está diseñada para reconocer solamente las diferencias de voltaje entre ambos conductores y por consiguiente, el ruido es rechazado por el circuito.

Ecuación de Rechazo Común:
(+V+R) – (-V+R) = 2V


Cable de Altavoz

El caso de los cables de altavoz es diferente. Aquí el nivel de señal es tan alto que no requiere malla. Los cientos a miles de vatios que se envían a través de los cables de altavoz requieren unas consideraciones muy diferentes a los cables de señal donde los niveles se miden en microvatios y milivatios.

Obviamente la sección del cable tiene que ser mayor para manejar el aumento de corriente y minimizar perdidas de potencia. Esto aumenta el peso y costo del cable. Curiosamente, las necesidades de cable para altavoz no son muy distintas a las que se necesitan para corriente alterna. Por eso el cable que se usa generalmente es cable eléctrico de 22VAC. Debe ser flexible, preferiblemente con funda exterior de goma que mantiene la flexibilidad en temperaturas frías.


Conectores

El conector ideal debería ser fácil de usar, difícil de desconectar accidentalmente e introducir poca resistencia. Aquí como en el cable, vale la pena invertir el dinero en comprar conectores de calidad ya que, a la larga ahorraran muchos dolores de cabeza, tiempo perdido y dinero. Recomiendo los conectores Neutrik, son los más fáciles de usar, de muy buena calidad y los que ofrecen mayor garantía.

Roberto Giner

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