domingo, 16 de diciembre de 2012

Compresión y Ecualización de graves


La compresión siempre viene bien en sonidos graves, especialmente si se trata de un bajo eléctrico, donde la dinámica está menos controlada que en un sonido de sinte. La compresión le dará más pegada y ajustará el sonido suavizando las inconsistencias en los niveles. Aumentará el nivel de señal medio y el volumen percibido será mayor.
         Prueba al principio con ataque y desvanecimiento medios, una ratio de 4:1 y usa el umbral para aumentar la compresión. Prueba un ratio mayor si lo necesitas. También puedes ajustar el ataque y el desvanecimiento para dar forma a la envolvente de las notas, pero ten en cuenta que los ataques rápidos con sonidos graves pueden provocar distorsión.




Ecualización

Subir la EQ de graves parece una solución natural para mejorar los bajos. Pero con ello no se resuelve siempre el problema; un realce general de los graves hará que el sonido sea más estruendoso y borroso al añadir frecuencias que quizá no necesites. Aunque la EQ de muchas consolas sirve para muchos propósitos, tendrás más control y mejor sonido con una unidad de EQ externa. Quizá necesites ecualizar en varias bandas de frecuencia específicas para realzar diferentes elementos del sonido.
         Un realce alrededor de 40Hz aportará más peso a los graves, mientras que al realzar sobre los 70-90Hz, los graves se oirán en altavoces más pequeños. Cortando sobre los 300Hz se consigue evitar que suene fangoso, pero si te pasas terminarás enmascarando el sonido.
         A veces conviene realzar las frecuencias altas para acentuar los armónicos superiores y conseguir una mayor presencia. Por ejemplo, prueba a subir los 2kHz a un bajo eléctrico.
         Un recurso muy popular entre los productores e ingenieros es la síntesis de subarmónicos, proporcionada por equipos como el dbx 120XP, y que se conocen como 'boom box'. Estas unidades sintetizan nueva información de subgraves basándose en los graves existentes, y su salida se mezcla con el original. El sonido resultante es muy pesado, con frecuencias que llegan a los 24Hz.


Bajos o Graves por capas


         Aparte de la EQ, la compresión o los efectos que apliques después, lo importante es partir de una fuente sonora lo mejor posible.

         Una forma de conseguirlo es combinando dos sonidos de bajo distintos. Si trabajas con un secuenciador, basta con copiar la línea de bajo a una pista libre y asignarle un canal MIDI y una fuente sonora diferente. Si grabas con bajo eléctrico, puedes doblarlo con un sonido de sinte, siempre que puedas tocarlo lo más parecido posible.

         Hay varias alternativas a la hora de juntar varias capas. El objetivo es conseguir algo mayor que la suma de las partes. Por ejemplo, un bajo grueso, profundo y redondo es perfecto para la franja de los graves, pero quizá no tenga ataque al comienzo de la nota para distinguirlo, así que podría combinarse con otro sonido con más ataque para que el conjunto tenga ataque y profundidad. Otro método típico consiste en añadir otro sonido una octava por debajo para introducir algo de subgraves.

         El timbre del bajo también es importante. Los sonidos ricos armónicamente aparentan más volumen que los pobres, así que tenlo en cuenta (los armónicos son ‘ecos’ de una nota, a diferentes frecuencias, que juntos forman el sonido completo). Los armónicos superiores de un bajo lo convierten en un sonido más cortante.

         Otra forma de añadir riqueza al sonido es introducir un poco de distorsión, combinando el sonido distorsionado con el original. Prueba a generar la distorsión con un previo de válvulas saturado o un simulador de ampli de guitarra como el Line 6 Pod. O incluso manda el sonido a un ampli de guitarra, coloca un micro delante y llévalo de vuelta a la mezcla.

Monitorizar graves


Lo primero es lo primero: algunos consejos de monitorización y mezcla. Para conseguir unos buenos graves necesitas escucharlos. Aunque hay al menos un productor famoso capaz de ajustar los graves observando únicamente un analizador gráfico de frecuencia, el resto de los mortales debemos usar nuestros oídos y confiar en nuestros altavoces.

         Por desgracia, pocos tienen altavoces grandes y potentes capaces de reproducir las frecuencias más bajas. Los monitores de campo medio y cercano que se encuentran en muchos estudios caseros y de proyectos no pueden generar esos graves que sacuden las entrañas. La mayoría decae su respuesta por debajo de 65 o 70Hz, incluso antes, así que las frecuencias inferiores no estarán representadas con precisión y no las vas a escuchar.

         Como consecuencia, si no escuchas los graves, tendrás la tentación de subir el volumen de los bajos y la EQ de graves. Si haces esto, acabarás con un montón de ruidos sordos indeseables, y tu mezcla no sonará precisa en unos altavoces capaces de manejar esas frecuencias.

         Así que si tu música se escuchará en sistemas de PA, capaces de reproducir bien los graves, intenta mezclar en los altavoces más grandes que tengas, o consigue una unidad de subgraves. Si pretendes que se escuche bien en altavoces domésticos, los graves deben oírse en el rango de frecuencias que soportan, así que necesitarás disponer de todo el rango de frecuencias entre 70 y 90Hz.

         Al mezclar, ten siempre a mano algunos CDs para comparar. Busca pistas que tengan graves te gusten, y compáralas constantemente con tus mezclas. Comprueba si consigues la misma mezcla de frecuencias, volumen y claridad. El sonido de los graves bien mezclado debería oírse claramente en sistemas de club, altavoces de alta fidelidad y loros cutres, así que si dispones de varias parejas de altavoces, prueba tu sonido en todos ellos y ajusta los graves hasta que suenen bien en cada pareja.

         Y otra cosa, ajusta la panorámica de los graves justo en el centro para que su energía se distribuya por igual entre los dos altavoces. Al tener una longitud de onda grande, los graves no se perciben de forma direccional, así que no tiene sentido panoramizarlos. Además, no introduzcas en los graves ningún efecto estéreo para no emborronar el sonido.