domingo, 16 de diciembre de 2012

Bajos o Graves por capas


         Aparte de la EQ, la compresión o los efectos que apliques después, lo importante es partir de una fuente sonora lo mejor posible.

         Una forma de conseguirlo es combinando dos sonidos de bajo distintos. Si trabajas con un secuenciador, basta con copiar la línea de bajo a una pista libre y asignarle un canal MIDI y una fuente sonora diferente. Si grabas con bajo eléctrico, puedes doblarlo con un sonido de sinte, siempre que puedas tocarlo lo más parecido posible.

         Hay varias alternativas a la hora de juntar varias capas. El objetivo es conseguir algo mayor que la suma de las partes. Por ejemplo, un bajo grueso, profundo y redondo es perfecto para la franja de los graves, pero quizá no tenga ataque al comienzo de la nota para distinguirlo, así que podría combinarse con otro sonido con más ataque para que el conjunto tenga ataque y profundidad. Otro método típico consiste en añadir otro sonido una octava por debajo para introducir algo de subgraves.

         El timbre del bajo también es importante. Los sonidos ricos armónicamente aparentan más volumen que los pobres, así que tenlo en cuenta (los armónicos son ‘ecos’ de una nota, a diferentes frecuencias, que juntos forman el sonido completo). Los armónicos superiores de un bajo lo convierten en un sonido más cortante.

         Otra forma de añadir riqueza al sonido es introducir un poco de distorsión, combinando el sonido distorsionado con el original. Prueba a generar la distorsión con un previo de válvulas saturado o un simulador de ampli de guitarra como el Line 6 Pod. O incluso manda el sonido a un ampli de guitarra, coloca un micro delante y llévalo de vuelta a la mezcla.

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