miércoles, 31 de julio de 2013

Movimientos Oscilatorios

Se denominan vibraciones a pequeños movimientos, que pueden repetirse con mayor o menor velocidad alrededor de una posición media de equilibrio estable.



El análisis de determinadas sensaciones, en especial aquellas que percibimos a través del órgano del oído, se deben a vibraciones sonoras en el aire, que producen unas sensaciones, a las que pueden atribuirse diversas cualidades fisiológicas.

Los movimientos oscilatorios se pueden clasificar en dos grandes grupos:
1º Movimientos oscilatorios periódicos
2º Movimientos oscilatorios no periódicos

Dentro de estos dos grandes grupos se pueden hacer otras subdivisiones como por ejemplo, los movimientos oscilatorios periódicos que se pueden a su vez subdividir en:
1.1. Movimientos oscilatorios simples
2.2. Movimientos oscilatorios compuestos

Los movimientos oscilatorios simples se estudian con facilidad desde un punto de vista analítico, mientras que para estudiar los movimientos oscilatorios compuestos, el método se complica ya que es necesario utilizar el teorema de Fourier, a partir del cual se pueden descomponer, los movimientos oscilatorios compuestos en suma de movimientos oscilatorios simples, guardando sus frecuencias de relación 1, 2, 3,... siendo el primero el denominado "fundamental" o "Primer Armónico", y el resto de frecuencias múltiples, los "armónicos que acompañan a la fundamental".

El estudio de los movimientos oscilatorios no periódicos, al no poder descomponerse en armónicos, presenta gran dificultad, aunque de una forma aproximada puede efectuarse, considerando un numero infinito de movimientos oscilatorios simples, de diferentes frecuencias separadas entre sí por valores infinitesimales y distintas amplitudes.

Los sistemas oscilantes, están constituidos de tal forma que si se les desplazara de su posición de equilibrio, aparecen unas fuerzas o momentos que tienden a que el sistema recupere la posición de equilibrio, pero este entorno se realiza después de una serie de oscilaciones, si el sistema está sometido a unas fuerzas de rozamiento pequeñas, y de una manera periódica si estas fuerzas son bastante grandes, por consiguiente para que un sistema de este tipo pueda oscilar de una forma permanente, es necesario que se les suministre una energía.

Clasificación de las Oscilaciones

1º Oscilaciones libres o propias, son las que se originan al desplazar el sistema de su posición de equilibrio mediante una acción temporal, amortiguándose más o menos rápidamente.

2º Oscilaciones forzadas, son aquellas en las que el sistema está sometido a una fuerza o un momento exterior periódico, actuando de una forma continua por impulsos, estas oscilaciones duran tanto tiempo como la acción exterior.

3º Oscilaciones autoentretenidas, en este caso el sistema está alineado en forma contigua por la energía de una fuente, siendo su movimiento oscilatorio el que regula la cantidad de energía necesaria para su funcionamiento.

miércoles, 10 de julio de 2013

Posicionamiento de Monitores

Un leve cambio en la posición de los monitores puede provocar grandes modificaciones en el audio percibido. Las ondas de sonido viajan por el aire a una velocidad de aproximadamente 340 m/seg, es decir aproximadamente 34 cm/ms. Eso significa que para recorrer un metro (la distancia de separación habitualmente utilizada entre los altavoces y la persona) toma aprox. 3ms; un tiempo bastante notable que puede provocar serios problemas de fase tal como puede escuchar si se duplica una pista y se retrasa una de ellas en 3ms. Esa velocidad estará presente cuando las ondas de sonido rebotan contra las paredes u objetos presentes en la sala y con eso podemos entender un poco la complejidad del asunto: nuestros
oídos reciben continuamente señales directas y rebotes desde diferentes lugares de la sala que se entrelazan. Si no intentamos minimizar los efectos negativos de los rebotes de diferentes frecuencias vamos a obtener una mezcla que se parecerá a un hijo mal educado: en casa se comporta bien, pero afuera nos hace pasar vergüenza.

El objetivo de utilizar monitores de campo cercano es reducir tanto como se pueda la distancia entre los altavoces y el punto de mezcla, reduciendo, en consecuencia, la influencia de la sala – con potenciales problemas – en la audición.
Una mala elección en la posición de los monitores de estudio – en combinación con una sala no tratada acústicamente, como sucede en la mayoría de los entornos caseros – promoverá la aparición desmedida de ciertas frecuencias que se destacarán y otras que disminuirán, obligándonos a tomar medidas para compensar esos efectos, y precisamente es allí donde radica uno de los errores más importantes: si no conocemos el problema poco o nada podemos hacer para solucionarlo.


Modos de sala
Cada sala es única. Aunque dos o más salas pueden tener las mismas dimensiones, difícilmente compartirán los mismos materiales y muebles. Precisamente, por esa razón debemos hablar en términos generales. También, por la razón antes mencionada, cada sala destacará/cancelará, más o menos, distintas frecuencias que por cuestiones relacionadas con la física, están vinculadas con las características de la sala.
Existen aplicaciones o herramientas de software que calculan estas frecuencias, pero caer en eso nos llevaría a una ensalada de números que posiblemente nos guiará a olvidarnos del equipo más importante que tenemos: nuestros oídos.
Empleando nuestros oídos podemos percibir con facilidad las frecuencias y los lugares de sala en donde se producen los picos positivos/negativos. ¿Cómo lo hacemos? Simplemente preparamos un archivo con una
forma de onda sinusoidal (no presenta armónicos) con un barrido de frecuencias a volumen estable, es decir, todo el archivo debería escucharse al mismo nivel. También podemos crear una pista MIDI con notas de sinte o de piano (presencia de armónicos).



Al iniciar la reproducción, estando sentados en la posición de mezcla, notaremos que al pasar por ciertas frecuencias el volumen aumenta/reduce debido a las resonancias de la sala. Deberíamos tomar nota de estas frecuencias indicando si el volumen sube o baja, para conocer dónde se encuentran los puntos de resonancia.
Otra prueba similar consiste en crear y reproducir una pista de bajo con las notas más graves del instrumento, ejecutadas al mismo volumen, para descubrir qué notas (frecuencias) se escuchan notablemente más fuerte/débil.
Por supuesto, tenemos que saber que estas resonancias tienen que ver exclusivamente con las características físicas de la sala, el posicionamiento de los monitores y la elección del lugar determinado para sentarse. Por supuesto, si escuchamos el archivo por auriculares, no apreciaremos diferencias de nivel. Cuando los altavoces emiten sonidos además de enviar la información por el frente también lo hacen hacia la parte trasera, y por supuesto, esa señal rebotará contra la pared trasera y volverá hacia nuestros oídos reforzando y cancelando ciertas frecuencias. Como apreciamos en los ejemplos anteriores, un leve retraso de 3 ms provoca una cancelación de fase notoria.


Pruebas de ubicación
Hay algunas reglas básicas para el posicionamiento de los monitores que debemos seguir. En los estudios profesionales se solucionan los problemas de rebotes incrustando los monitores dentro de las paredes, pero en nuestro cuarto esa solución puede parecer difícil de acceder. Para minimizar los defectos ubicaremos ambos altavoces a distancias iguales de separación desde las paredes laterales y de fondo.
No debemos olvidar procurar formar un triángulo equilátero (tres lados iguales) entre ambos altavoces
y la posición del oyente en el punto de mezcla. Una separación escasa entre los altavoces no ofrecerá una apertura estéreo notable lo que llevará a utilizar el control de panorama con asignaciones más extremas.
Entre las pruebas que debemos hacer está dedicar tiempo para escuchar el archivo con el barrido de frecuencia y anotar lo que percibimos para tenerlo en cuenta posteriormente.


Probad con los monitores en diferentes lugares de la sala, en posición horizontal, vertical, en distintas distancias desde la pared trasera y laterales, tomando notas de la primera impresión que tenemos. El objetivo es encontrar la posición que nos brinde una respuesta lo más plana posible considerando todo el espectro de audio.
Por supuesto, no será posible lograr una respuesta totalmente plana en un entorno casero. No por nada existen ingenieros especializados en el diseño acústico de salas. Pero, conocer qué frecuencias se refuerzan y cuáles se cancelan es muy importante para el momento de la mezcla. Por ejemplo, si sabemos que nuestra sala refuerza la zona de 100 Hz cuando escuchemos una mezcla estaremos noti!cados de antemano que esa zona se “reforzará”. En consecuencia, si consideramos que se escucha bien (olvidando el efecto de la combinación monitores/sala) cuando salgamos fuera del estudio la mezcla se escuchará delgada en esa zona.
Siguiendo este ejemplo, al escuchar una mezcla pareja deberíamos percibir una recarga en la zona de los 100 Hz (ocasionada por la combinación monitores/sala).
Especialmente, en los entornos caseros, donde no se pueden aplicar soluciones radicales, lo que se haga en un aspecto tendrá influencia en otro punto. La cuestión es encontrar la salida más equilibrada posible que permita conseguir mezclas que se escuchen de la manera más pareja posible al reproducirla en diferentes sistemas.
Además de encontrar la mejor posición para los monitores, podemos ayudar a solucionar problemas desmedidos provocados por los rebotes de sonido, utilizando alfombras, colgando cortinas pesadas y/o instalando material absorbente o de difracción acústica. El método de prueba y error, aunque generalmente demanda más tiempo, siempre fue y será efectivo.

Hispasonic