miércoles, 6 de agosto de 2014

Diseñando un Estudio de Grabación (3ª Parte)

Las Salas de control deben tener un ambiente acústico diferente al del estudio, lo que significa que deben estar acústicamente aislados de los estudios, aunque ligados visualmente a través de ventanas de observación. Todos los aspectos acústicos relacionados al diseño de los estudios, deben tomarse en cuenta en el diseño de los cuartos de control. Las restricciones ahora las constituyen los muebles, el equipo de producción y mezcla de las señales de audio, que aunados a las personas involucradas, constituyen excelentes difusores de sonido.



Existen solo unas pocas y relativamente pequeñas zonas en el cuarto de control, en donde la respuesta acústica es de importancia primordial, ellas son en donde los operadores, productores, y en algunas ocasiones, directores musicales se ubican para evaluar el material de grabación. Véanse los siguientes puntos. Para empezar, se requiere una gran cantidad de sonido directo a partir de los monitores con el objeto de evitar errores en las grabaciones influenciados por los modos normales, la reverberación y la respuesta en frecuencia del cuarto. Para este propósito es recomendable un tiempo de reverberación corto, sin embargo algo de reverberación es necesaria por razones de naturalidad. Diversos métodos pueden usarse para lograr esta condición particular de un campo sonoro directo y bien balanceado, junto con reflexiones de bajo nivel uniformemente difusas. Una sería distribuir todos los materiales absorbentes y difusores uniformemente en las seis paredes del cuarto, esto no resulta sencillo debido a limitaciones prácticas, como es la gran ventana de observación en uno de los muros, las puertas de acceso y los muebles. Un segundo procedimiento hace el cuarto sumamente absorbente, o sea, prácticamente libre de reflexiones, y compensar la respuesta necesaria a través de medios electroacústicos. Uno más concentra el material absorbente en el área frontal, y los materiales difusores y reflejantes en la parte posterior.

Existen algunas normas y recomendaciones para las características idóneas de los cuartos de control. Por ejemplo, la Unión de Radiodifusión Europea recomienda cuartos de control con un volumen del orden de 80 metros cúbicos, una buena simetría en la respuesta acústica en ambos lados del cuarto, tiempo de reverberación bastante uniforme en un amplio rango de frecuencias, con tolerancias muy estrechas, y un nivel de ruido muy bajo (NC 15).


Sistema de Monitoreo:

En los procesos de grabación y remezclado, la calidad del sonido se juzga y se ajusta solamente en base a lo que se escucha en el área de operación a partir del sistema de monitoreo, lo que convierte la colocación y operación de los monitores un asunto que requiere cuidados especiales. Los altavoces son normalmente los eslabones más débiles de la cadena de audio, y su respuesta se afecta con las características acústicas del cuarto en donde son ubicadas. Esto explica porqué se debe contar con tanto sonido directo de los monitores al operador como sea posible, con muy poca 'ayuda' por parte del cuarto. Los sistemas de altavoces se hacen combinando altavoces con rangos de frecuencia relativamente pequeños para obtener una respuesta en frecuencia razonablemente amplia y plana, y el principal objetivo de muchos fabricantes de sistemas de altavoces es el nivel de presión sonora producido por los mismos a una distancia determinada, y en ocasiones invierten la fase de algunos altavoces con el solo propósito de balancear el nivel, lo que en algunos casos es práctico para señales monofónicas, pero la mayoría de los estudios modernos de grabación producen señales estereofónicas, haciendo la selección de sistemas de altavoces una tarea crítica. Todos los altavoces deben 'empujar' durante los medios ciclos positivos del sonido además de generar el nivel correcto a todas las frecuencias, incluyendo las frecuencias de cruce, de tal manera que puedan seguir la fase del sonido original, lo que junto con el nivel y el tiempo de arribo, dan información al oído de la posición real de la fuente con respecto a otras y al receptor.


La posición correcta de los sistemas de altavoces es enfrente del operador, igualmente espaciados en el sentido horizontal, con un ángulo mínimo de separación de 30 a 40 grados con respecto del punto de observación. El eje de radiación debe apuntarse al área de escucha a causa de que la característica direccional se incrementa con la frecuencia, de tal manera que se aprovecha mejor la eficiencia de radiación del sistema y facilita la ecualización.
El campo sonoro de los altavoces se afecta por la acústica del cuarto, por lo que resulta conveniente balancear nivel y respuesta en frecuencia con ayuda de los llamados ecualizadores de cuarto, estos sistemas ayudan a ajustar las no linealidades de la respuesta en frecuencia de manera tal que los operadores no tienen que hacer ajustes 'erróneos' al balance de frecuencia del material de programa. Esta ecualización eliminará pequeñas limitaciones del sistema, pero nunca compensará por un mal diseño  acústico del cuarto o una mala respuesta de los altavoces, de hecho, en estos casos la ecualización hará la situación aún peor.
Frecuentemente se recomienda tener en el cuarto de control un juego extra de altavoces sin balance especial de nivel y frecuencia con la idea de tener una idea de como sonará la grabación en un cuarto 'normal'. En este caso, nada se hace para evaluar el sonido en condiciones reales, debido al comportamiento acústico de cualquier cuarto 'normal'.
Un buen sistema de monitoreo se complementa con una sensibilidad auditiva normal en todos los operadores e ingenieros de grabación.

Conclusiones:
El diseño de estudios es un interesante reto que involucra muchos aspectos acústicos, arquitecturales, ambientales, físicos, eléctricos, electrónicos, biológicos y psicológicos.
La acústica no es una ciencia totalmente exacta, de hecho es una combinación de ciencia y arte. Prácticamente todos los cálculos de diseño se ajustan de acuerdo a la experiencia y sensibilidad, y frecuentemente hay que realizar correcciones finales.
Pruebas continuas durante la etapa de construcción ayudan a convertir el diseño original en un excelente estudio de grabación.