Como Grabar Cuerdas Virtuales y que parezcan Reales

Vicente Frías
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Las partes de cuerdas orquestales casi nunca se trabajan en bloque –la primera norma es que no basta con seleccionar un patch y tocar acordes: ¡hay que currárselo un poco! Tendremos que separar la sección en cuatro líneas separadas (o cinco si empleas dos grupos de contrabajos, como se hace a menudo para un mayor grosor).



Imagínate sentado justo en mitad de un auditorio o sala de conciertos. Estáis tú y, enfrente, la sección de cuerdas preparada para tocar y deleitarte: nada más que eso. ¿Cómo se han sentado los músicos?


A la izquierda del escenario tal y como lo contemplas, están quienes se encargan de los primeros violines –el violín líder si sitúa justo al frente, controlado en todo momento por el ojo izquierdo del director de orquesta… (¡vaya, nos habíamos olvidado de él!). En la sección central-izquierda se colocan los segundos violines, y en la central-derecha van las violas. Finalmente, a mano derecha del todo tendrás los chelos, completando el semicírculo. ¿Y qué hay de los contrabajos? Si existen, los músicos respectivos se sientan a un nivel más alto tras los chelos, también en el margen derecho del escenario.


Los límites de afinación entre los distintos grupos de cuerda se superponen en realidad, pero en términos generales y según lo que hemos explicado, las notas agudas procederán casi siempre de tu izquierda, y las más graves de tu derecha.


Piensa en cómo se organiza un tema o arreglo de estilo pop. La línea de voz proporciona la melodía, mientras que el resto de elementos hacen de soporte rítmico o armónico. Normalmente, cuando la voz se calla durante un intervalo, algún instrumento solista (un saxo, una flauta, un guitarrista marcándose un solo…) toma el protagonismo que antes recaía en la voz.


¿Qué tiene esto que ver con los arreglos de cuerda? Pues nos indica, de entrada, que los primeros violines deberían cargar con el peso de la melodía. Sobre la base de esto, manteniendo el resto de sub-grupos al unísono, pero ejecutando una melodía básica dentro de la primera pista. Tampoco vienen mal los aderezos ocasionales en los segundos violines, aunque sin que anden tan ocupados como los primeros –tan sólo dejamos que se expandan un poco cuando el resto de grupos tocan una nota sostenida.



Las violas acompañan los movimientos de los segundos violines, a la vez que proporcionan cierto soporte extra. Por simplicidad, dejaremos los chelos tal cual están, aunque tampoco están prohibidas las notas de paso y otras florituras. Los contrabajos ejecutarán una línea idéntica a la de los chelos, pero una octava más abajo.


Al finalizar, nuestro arreglo insulso en modo de bloque ha adquirido bastante movimiento y también realismo. Incluso mejora con algunos cambios de dinámica (empleamos, cómo no, un teclado MIDI sensible a la velocidad). La mayoría de ROMplers actuales distribuye cantidades ingentes de muestras orquestales en distintas capas de velocidad, así que resulta esencial que dispares los sonidos con tanta expresividad como tu teclado o controlador te permitan.


Vaya, se nos agota el espacio… Pero nos quedaremos satisfechos si recuerdas lo siguiente: las secciones de cuerda son organismos vivos. Cuentan con una carga dinámica y emocional que dota de interés y tensión a casi cualquier propuesta audiovisual –hasta el punto de hacernos derramar más de una lágrima. Aprovecha todo ese potencial mimando tus arreglos y construyéndolos de forma consecuente y sensible. ¡Hay cuerda para rato!




Pizzicato

Aprovecha el poderío de las cuerdas pellizcadas

Los instrumentos en una sección de cuerdas son elementos adaptables y con los que pueden practicarse un sinfín de articulaciones y estilos de ejecución. El arreglo descrito en el texto principal se basa en un estilo legato, donde las notas se suceden de modo delicado y continuo. Pero otra forma interesante de tocar es en modo pizzicato, donde los arcos reposan y en vez de frotar las cuerdas, éstas se pellizcan. Esto genera una atmósfera y una reacción emocional totalmente diferentes, siendo curioso que valgan igual para un drama que para una comedia.


Este modo de ejecución facilita la construcción de pasajes musicales algo inquietantes y con un cierto sentido rítmico. Conmutando entre legato y pizzicato, se puede reducir la complejidad y el agarrotamiento en cualquier arreglo, en beneficio de una mezcla más nítida e interesante. En la partitura Tristan de la banda sonora de Stardust, un oboe y un dúo de cuernos se hacen acompañar de una sección de cuerda. Las colisiones entre rangos de frecuencias se evitan hábilmente –las cuerdas más agudas ejecutan pizzicatos que completan la armonía de las voces solistas, pero los chelos y contrabajos se mantienen en legato. Así se logra una combinación perfecta entre melodía y armonía.



Librerías y articulaciones

El aumento imparable en la capacidad de los discos duros y la caída generalizada en su precio han supuesto el germen de innumerables librerías de instrumentos virtuales con gigas y gigas de contenidos grabados de forma excepcional, y que incluso incorporan sus propias articulaciones y expresiones automatizadas. Hoy disponemos de verdaderas orquestas soft, como VSL Orchestral Cube, East West Quantum Leap Platinum Edition o Sonic Implants Complete Symphonic Collection. Esas tres son las elecciones de facto para multitud de profesionales, pero también existen propuestas económicas que suenan geniales: IK Multimedia Miroslav Philharmonik, Garritan Personal Orchestra, y Meter Siedlaczek String Essentials son paquetes que merecen la pena, y mucho.


Los ROMplers más caros aportan tres ventajas fundamentales: la primera es un sonido más claro y detallado, gracias al empleo de grabaciones minuciosas capturadas en entornos exquisitos. En segundo lugar, suelen proveer más capas de velocidad y un rango dinámico bastante más amplio. Por último, incluyen estilos de todo tipo, e implementan la conmutación entre modos y articulaciones de forma más satisfactoria e intuitiva.


Pizzicato y legato son sólo dos de los estilos de ejecución que pueden considerarse en los arreglos de cuerda. Otros que seguramente habrás oído mencionar son: marcato, tremolo, martele y col legno. En algunos libros de texto sobre orquestación, y también en ciertas guías básicas sobre música orquestal, obtendrás más detalles sobre su significado y aplicaciones. Algunas librerías económicas los consideran, pero está claro que las más costosas ofrecen un grado adicional de realismo, así como una mayor capacidad de personalización.


Los paquetes con un precio de venta más reducido se usan mucho en instituciones educativas o conservatorios de música, dada su inmediatez y la posibilidad de emplearlos en ejemplos sin demasiada parafernalia y sin que haga falta un mega-PC o Mac para albergarlas y ejecutarlas. Para un productor amateur o semi-profesional, son quizá la opción más razonable.


www.futuremusic-es.com


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