sábado, 21 de abril de 2012

Monitores de Estudio

Si eres nuevo en el mundo de la producción musical, te preguntarás de qué va eso de los monitores. Después de todo, pensarás que puedes escuchar tus creaciones a través de tus altavoces hi-fi como escuchas el resto de tu colección musical ¿no? Para empezar, tu equipo hi-fi quizá está ubicado de un modo erróneo. Tus altavoces quizá se encuentren a ambos lados de tu televisor, e incluso si no es así, estarán colocados para el uso diario más que para una escucha crítica y cercana.


Los equipos hi-fi suelen ser también bastante delicados; están diseñados para reproducir música a niveles de escucha “cómodos”. En la mayoría de los casos, esa música habrá sido comprimida y limitada tras el mástering, con lo que se adapta bien a un equipo doméstico.
De todas formas, cuando grabas y mezclas tu música sueles escuchar instrumentos individuales a un gran volumen sin ninguna compresión ni limitación, para comprobar pequeños defectos o corregir algún detalle.

Por desgracia, en el proceso de producción musical suelen ocurrir también accidentes sonoros: cables que se desconectan (y que producen ruidos de masa), niveles de reproducción a menudo elevados, y procesamiento de señal que genera ruidos estridentes. Puedes bajar el volumen en ese momento, pero quizá tus altavoces hi-fi estén destrozados para entonces.


Sin afán de ponernos nostálgicos, hemos de señalar que el mundo de la producción musical ha cambiado enormemente en los últimos años. En otros tiempos, las cabinas de control de los estudios de grabación simulaban el interior de una nave espacial y parecerían espectaculares y “marcianas” para alguien que nunca hubiese pisado una.

Éste ya no es el caso, por dos razones: en primer lugar, la tecnología referente a la música por ordenador es hoy tan avanzada que incluso un portátil obtiene resultados que antes sólo se conseguían en una sala repleta de equipo. Y en segundo lugar, el desarrollo en los conos y piezas magnéticas de los monitores hacen que éstos sean ahora compactos, potentes y más asequibles. Por todo ello, la elección de unos monitores es una decisión crucial, ya que una coloración falsa derivaría en ajustes de sonido incorrectos y/o en la eliminación de importantes detalles.


Hay tres tipos de monitores: principales, de campo medio y de campo cercano.

Los monitores main o principales cuestan miles de euros y suelen estar construidos en la estructura del edificio. La buena noticia es que no necesitarás unos monitores principales. Aunque aportan una reproducción sonora casi perfecta y te ayudarían a comprobar los niveles de graves y subgraves, no reflejan el modo en que la mayoría de la gente escucha la música. Llegan a cansar tus oídos si trabajas con ellos de modo continuo e incluso en los mejores estudios del mundo, suelen tener muy poco uso.

Los monitores de campo cercano fueron diseñados para reducir la fatiga y para ofrecer, a la vez, una excelente calidad sonora. De todos modos, la mayor parte de los altavoces de campo medio son bastante grandes como para poderlo meter en las reducidas dimensiones de la mayoría de estudios de proyectos y home studios.


Hubo un tiempo en el que se dudó de la calidad de los monitores de campo cercano, ya que se asemejaban en sonido a la mayoría de sistemas hi-fi caseros. Muchos productores escogían Auratone 5C (una pequeña caja de madera con un solo altavoz) o Yamaha NS-10 (con caja negra y ese emblemático cono blanco) que se parecían al equipo estéreo doméstico habitual.

De todos modos, los sistemas caseros han evolucionado tanto que ya no hay un beneficio real en utilizar sistemas limitados. Esa evolución ha difuminado las barreras entre los monitores de campo medio y los de campo cercano de tal modo que algunos productores se conforman con un par de monitores de campo cercano de calidad para trabajar. De todas formas, la mayoría de los grandes productores suelen masterizar su música en otro estudio, donde un ingeniero independiente limará las posibles pequeñas imperfecciones.


¿Activos o Pasivos?

Los monitores pasivos se conectan como los de un equipo hi-fi: tienes que comprar un amplificador competente de audio y conectarlo a tu tarjeta de sonido. Entonces, utilizas cable de gran calidad para altavoces y conectas los monitores a tu ampli; si éste es compatible con los monitores y la tarjeta de sonido, el sistema debería funcionar sin problemas. Pero elegir un ampli es complejo. Las especificaciones técnicas que aparecen en papel no siempre se ajustan fielmente a la realidad y sólo te cuentan una pequeña parte de la historia.

Por muchas y variadas razones, un par de monitores que suenan de cine con un ampli pueden sonar fatal con otro diferente. Irónicamente, la elección de un amplificador con menor potencia dañará los altavoces pasivos con mayor facilidad que uno con potencia de sobra, porque un amplificador que distorsiona puede quemar los tweeters.


Con unos monitores activos, te ahorras la compra del ampli, ya que está integrado en la carcasa de los monitores. Debes comprobar que el nivel de salida de tu tarjeta de sonido (-10dBv o +4dBm) es compatible, y verificar que las conexiones de salida de esa tarjeta son balanceadas, ya que algunos monitores activos son sensibles a las interferencias de tu ordenador si utilizas cables no balanceados. De todas formas, si puedes conectar digitalmente los monitores, no has de preocuparte por esas cuestiones.


Los controles de volumen de los monitores activos sirven para su calibración, pero no se utilizan todos los días. En cambio, usas el control de nivel de tu hardware de audio, o de su panel de gestión. Otra opción es adquirir un controlador de monitores. Aún así, no deberías utilizar el fader ‘máster’ de tu secuenciador para el volumen, ya que éste se utiliza para ajustar el nivel de grabación de la mezcla final.

No es que los monitores activos sean mejores que los pasivos. En un rango de precios determinado, los pasivos son más económicos, ya que el ampli no está incluido en el precio. El mercado actual ofrece muchos más altavoces activos que pasivos, y su rendimiento general es más previsible.

En cualquier caso, recuerda que los monitores de campo cercano no alcanzan la capacidad de respuesta en graves de los de campo medio y de otros modelos más grandes. Si mezclas discos en los que es vital la respuesta en graves, comprueba tu mezcla en un sistema más completo antes de pasarla a CD.


Ajuste de monitores

El sonido de tus monitores se verá afectado negativamente por un entorno acústico mal ajustado. Después de tratar la acústica de la sala, comienza por ajustar la altura de los soportes de los monitores hasta que el centro de las cajas esté al nivel de tus oídos una vez que estés sentado. Si hablamos de colocación lateral, quizá tengas que situar tu mesa de trabajo en el centro de la sala para que los monitores tengan la posición correcta por la parte trasera. Recuerda que ante todo, los monitores no deberían estar colocados muy cerca de la pared; debes procurar que su panel posterior esté al menos a 15cm de distancia de la pared más o menos, para evitar una respuesta exageradamente cargada en graves.

Si ya has colocado tus monitores a la distancia correcta de la pared, quizá te preguntes a qué distancia de ellos debes sentarte. En general, es una cuestión de preferencia, aunque hay bastante gente que se sienta muy cerca y obtiene una impresión antinatural y un tanto “muerta” de cómo sonaría la música en otros equipos. Un poco más de un metro es la distancia ideal para la mayoría de monitores de campo cercano.

El paso siguiente es optimizar la imagen estéreo. La regla más usual dice que la distancia entre ambos monitores no debe ser mayor que la que existe entre tu cabeza y cada monitor; por ejemplo, si estás a 1,20m de los monitores, éstos no deberían estar separados más de 1,20m entre sí, o tu imagen estéreo sería demasiado amplia.

Por último, angula cada monitor de modo que apunte a tus oídos. No es tan estético como tenerlos absolutamente rectos, pero si los colocases de ese modo, estarías escuchándolos fuera de su eje, y fomentarías las reflexiones no deseadas de las frecuencias altas. Algunos monitores te permiten ajustar la respuesta con unos controles de su panel posterior; también ayuda por ejemplo colocar algodón o espuma en los puertos de bass reflex.

Computer Music

4 comentarios:

  1. una consulta, como conecto los monitores activos a la pc? tengo una placa externa con 4 entrads y salidas. Muy bueno tu blog. DSaludos

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    1. Directamente de la salida de la placa a los monitores...
      Saludos

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  2. Hola, tengo unos monitores Alesis m1 active conectados a un Korg 01 W ProX, y me da la sensación de que se quedan escasos de calidad para ese teclado (es antiguo, pero un buen bicho). Estoy pensando en comprarme un Nord Stage o un Roland RD 700, y no sé que monitores podría comprarme para que suene REALMENTE como un Nord o un Roland de esa calidad, que no pierda, ya me he llevado algunas decepciones...

    También me ocurre que suenan demasiado graves (ecualizo el sonido a través del teclado, por desgracia los Alesis no tienen ecualizador), y no sé si es por la habitación, pero es que no me atrevo a acondicionarla, soy asmático, y tengo entendido que los paneles que se utilizan cogen mucho polvo... por otro lado, suenan tan taaaan graves, que no sé si es porque son así, por la puñetera moda de los ultragraves, los subwuufer y demás chorradas... vamos que yo creo que aunque acondiconara la habitación seguiría teniendo el mismo problema.

    En fin, que soy mu delicaito, jeje.

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    1. Hola Marco!!!!
      Ten encuenta que los monitores son de respuesta plana, con lo cual el sonido no es muy rico en agudos ni graves. La solución sería poner un ecualizador de bandas entre los monitores y la fuente sonora...

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