La onda sinusoidal se compone de una frecuencia simple y produce un sonido puro a una cierta nota.
Los instrumentos musicales raramente producen ondas sinusoidales puras. Si lo
hiciesen, todos los instrumentos que tocasen la misma nota musical sonarían
igual y la música sería muy poco interesante.
El factor que nos permite diferenciar los
instrumentos es la presencia de varias frecuencias diferentes en la onda
sonora, además de la correspondiente a la nota que se está tocando, que es
llamada fundamental. Las frecuencias
presentes en un sonido, distintas de la fundamental son llamadas parciales, y las parciales que son más
altas que la frecuencia fundamental, se llaman parciales superiores o sobretonos.
Para la mayoría de los instrumentos musicales, las frecuencias de los
sobretonos son múltiplos enteros de la frecuencia fundamental y se llaman armónicos.
Algunos instrumentos tales como; campanas, xilófono
y otros instrumentos percusivos, tienen parciales que no están armónicamente
relacionados con la fundamental.
Dado que las ondas sonoras producidas por los
instrumentos musicales contienen harmónicos de distintas relaciones de amplitud
y de fase, las formas de onda tienen poco parecido con la forma de onda sinusoidal de frecuencia
simple.
Las formas de onda musical
se pueden dividir en dos categorías; simples y compuestas.
Ondas cuadradas,
ondas triangulares y ondas en dientes de sierra, son ejemplos de ondas simples que
contienen armónicos. Las llamamos ondas
Simples porque son continuas y repetitivas. Un ciclo de una onda cuadrada
es exactamente igual a la siguiente y son todos simétricos respecto a la línea
de cero. Todas las características de las ondas explicadas anteriormente, se
aplican tanto a las ondas simples como las ondas sinusoidales.
Las ondas
Compuestas son ondas que no se repiten y que no son necesariamente
simétricas respecto a la línea de cero.
El ejemplo más claro de onda compuesta, es la creada por la música. Como las
ondas compuestas no se repiten, es difícil dividirla en ciclos o categorías
como las de frecuencia simple.
Independientemente de la forma o complejidad de
la onda que llega al tímpano, el oído interno separa el sonido y sus
componentes de ondas sinusoidales antes de transmitir el estímulo al cerebro.
Por esta razón, no nos interesa la forma de la onda sino los componentes que
hacen que tenga esa forma, porque estos componentes determinan el carácter del
sonido que el cerebro percibe. La acción en el oído interno puede ilustrarse
pasando una onda cuadrada por un filtro paso de banda que esté programada para
pasar sólo una estrecha banda de frecuencias. Esto muestra que la onda cuadrada
se compone de una frecuencia fundamental
más todos los armónicos cuyas frecuencias son múltiplos impares de la
fundamental, con la amplitud de los armónicos decreciendo a medida que su
frecuencia aumenta.
Si analizásemos el contenido armónico de las
ondas producidas por un violín y las comparásemos con el contenido de las ondas
producidas por una viola, cuando ambas tocan la nota LA en Clave de Sol
(440Hz), obtendríamos el resultado siguiente;
Fijaros que el violín tiene un conjunto de armónicos
que se diferencian en grado e intensidad de los de la viola. Los armónicos
presentes y sus intensidades relativas determinan el sonido característico de
cada instrumento y se llama timbre del
instrumento. Si cambiásemos el balance de los armónicos, cambiaríamos el
sonido característico del instrumento. Por ejemplo, si el nivel de los armónicos
del violín de 4 a 10 se redujesen y los harmónicos por encima del décimo se
eliminasen, el violín sonaría como la viola.
Dado que el balance relativo
de los armónicos de un instrumento es tan importante para su sonido, la respuesta en frecuencia de los micrófonos,
amplificadores, altavoces y todos los demás elementos en el camino de la señal
pueden producir un efecto sobre el sonido. Si la respuesta en frecuencia no es
plana, se cambiará el timbre del sonido. Por ejemplo, si las frecuencias altas
se amplifican menos que las frecuencias bajas y medias, el sonido será más
apagado de lo que debiera ser. Los ecualizadores se pueden utilizar para
cambiar el timbre de los instrumentos, de modo que cambie su efecto subjetivo
sobre el oyente.
La importancia de los armónicos para nuestra percepción de la calidad del tono fue resumida por
Russell Hamm en el Journal of the Audio Engieneering Society.
Contenido Armónico según Russel Hamm
La característica del color primario de un instrumento viene determinada por la fuerza de los primeros armónicos. Cada uno de los armónicos más bajos produce su propio efecto característico cuando es dominante o puede modificar el efecto de otro armónico dominante si es predominante.
En la clasificación más simple, los armónicos más bajos se dividen en dos grupos tonales. Los armónicos impares (tercero y primero), producen un sonido “parado” o “encubierto”. Los armónicos pares (segundo, cuarto y sexto) producen sonidos “corales” o “singing”… Musicalmente, el segundo está una octava por encima del fundamental y es casi inaudible; sin embargo añade cuerpo al sonido, haciéndolo más completo. El tercero se llama doceava musical. Produce un sonido al que muchos músicos llaman “encubierto”. En vez de hacer el tono más completo, un tercer armónico fuerte hace el tono más suave. Añadiendo un quinto armónico a un tercero fuerte se obtiene un sonido con calidad metálica que se vuelve de carácter pesado a medida que su amplitud aumenta. Un segundo armónico fuerte con un tercero tiende a abrir el efecto de “cobertura”… Los armónicos más altos, por encima del séptimo, dan al tono “dureza” o “bite”.
Con tal que la dureza esté equilibrada con el timbre musical básico, tiene tendencia a reforzar el armónico fundamental, dando al sonido un impulso inicial agudo. Muchos de los armónicos con dureza son tonos no relacionados musicalmente, tales como el séptimo, noveno y décimo primero.
Por tanto, demasiada dureza puede producir una calidad disonante de raspado. Como el oído es muy sensible a los armónicos con dureza, es fundamental controlar su amplitud.
El estudio del timbre de la trompeta muestra que la dureza está directamente relacionada con el volumen del tono. Tocar la misma nota de trompeta alto o bajo produce poca diferencia en la amplitud de los armónicos fundamental y más bajos. Sin embargo, el sexto armónico aumenta y disminuye en amplitud en proporción casi directa con el volumen. Este equilibrio de dureza es una señal de volumen de vital importancia para el oído humano.
TESITURA Y ARMÓNICOS
La frecuencia fundamental de una nota musical viene determinada por su primer armónico, que es el componente que tiene una mayor amplitud en la onda sonora resultante. La tesitura de cualquier instrumento musical -o de la voz humana- se determina a partir de la gama de fundamentales que puede producir un instrumento determinado; considerándose armónicos a las frecuencias múltiples de estas fundamentales.
Es interesante conocer con precisión donde empieza y termina la tesitura de un instrumento, así como también hasta donde llega la gama de armónicos que puede generar. De esta forma, cuando se trabaje en la ecualización de un instrumento determinado, podremos saber cuando estamos variando el valor de sus componentes fundamentales o bien el de sus armónicos. En el primer caso resultará afectada la propia tonalidad básica del instrumento, mientras que en el segundo sólo se cambiará la calidad tímbrica del mismo.
Seguidamente, se incluyen los valores en frecuencias que corresponden a la tesitura de los instrumentos musicales más usuales, y también cual es su extensión en armónicos:
Instrumento | Tesitura | Armónicos |
---|---|---|
Violín | 175 - 3950 Hz | hasta los 16 kHz |
Violoncello | 65 - 1320 Hz | hasta los 12 kHz |
Guitarra | 165 - 1750 Hz | hasta los 10 kHz |
Piano | 27'5 - 4190 Hz | hasta los 16 kHz |
Flauta travesera | 220 - 2350 Hz | hasta los 15 kHz |
Clarinete alto | 196 - 2530 Hz | hasta los 12 kHz |
Saxo tenor | 280 - 1690 Hz | hasta los 8 kHz |
Saxo soprano | 560 - 3000 Hz | hasta los 12 kHz |
Trompeta en Do | 70 - 2090 Hz | hasta los 11 kHz |
Tuba | 55 - 440 Hz | hasta los 6 kHz |
Bombo | 48 - 65 Hz | hasta los 500 Hz |
Caja | 50 - 175 Hz | hasta los 6 kHz |
Timbal | 210 - 400 Hz | hasta los 8 kHz |
Carles P. Mas