El micrófono de bobina es de uso muy extendido en el mundo de la sonorización, debido a su robustez, que le hace particularmente apropiado para vocalistas. A este tipo de micrófonos se le acopla normalmente una pantalla antiviento construida con una red metálica en forma de bulbo y rellena de espuma, que sirve para atenuar el ruido que produce el viento y los «pop» de la boca cuando se habla a poca distancia del micrófono. También llevan a veces incorporado un atenuador de graves para compensar el efecto de reforzamiento de las bajas frecuencias. Este fenómeno se produce en micrófonos con respuesta direccional. Cuando se sitúan a menos de unos 50 cm de la fuente sonora, los micrófonos de gradiente de presión son susceptibles a un fenómeno conocido como efecto proximidad o efecto «pop», que consiste en que las bajas frecuencias sufren un refuerzo exagerado cuando la fuente sonora está muy próxima al micrófono (menos de 1m, aproximadamente).
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Shure SM58 |
En una operación normal la fuerza que produce el gradiente de presión está relacionada casi por completo con la diferencia de fase de la onda sonora entre la parte delantera y la trasera del diafragma (esta diferencia de fase se debe al camino extra que debe recorrer la onda). Para una determinada diferencia entre las longitudes de ambos recorridos la diferencia de fase aumenta con la frecuencia. En BF la diferencia de fase es pequeña y en frecuencias medias y altas el desfase es mayor.
Próximo a una fuente puntual, donde el micrófono está sumergido en un campo de ondas casi esféricas, la presión sonora decrece a medida que aumenta la distancia a la fuente. Así pues, además de la diferencia de fase entre el frente y la parte trasera del diafragma, existe una diferencia de presión que es consecuencia de la natural caída de nivel al alejarse de la fuente. Puesto que la fuerza motriz sobre el diafragma debida a la diferencia de fase es pequeña para BF, esta caída en la presión contribuye de forma adicional incrementando el nivel de salida general en graves. En AF la diferencia de fase es mayor, y esto hace que la contribución por diferencia de presión sea menor en proporción a la fuerza motriz total.
Para distancias mayores de la fuente el campo sonoro se aproxima más a uno de ondas planas, y la caída de presión referida a la distancia delante/detrás puede ser considerada insignificante como fuerza motriz sobre el diafragma, haciendo que la salida del micrófono dependa solamente de la diferencia de fase delante/detrás.
La respuesta en frecuencia de un micrófono de bobina móvil tiende a mostrar un pico de resonancia de varios decibelios en la banda de frecuencias media/alta (alrededor de los 5 kHz), o banda de «presencia», acompañado de una caída bastante rápida en la respuesta por encima de los 8 ó 10 kHz. Esto es debido al hecho de que la inercia de la estructura bobina diafragma es suficiente para impedir que el diafragma se mueva todo lo rápido que es necesario en altas frecuencias. Precisamente estos defectos hacen que los micrófonos de bobina sean una buena opción para vocalistas, puesto que el pico de presencia ayuda a realzar la voz y mejorar su inteligibilidad. Su robustez hace también que sea prácticamente el único que se utiliza como micrófono para el bombo, en música rock. Su calidad sonora está acotada por su limitada y algo irregular respuesta en frecuencia, pero es de gran utilidad en aplicaciones tales como la toma de sonido de baterías, vocalistas y amplificadores de guitarra.
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Shure SM57 |
Hay micrófonos de bobina móvil de alta calidad, con una respuesta en frecuencia más amplia y, de alguna manera, más plana. Una forma de conseguir esto ha sido mediante el uso de dos cápsulas microfónicas en un mismo módulo: una de ellas para cubrir las frecuencias medias y altas, y la otra para las frecuencias bajas.
Principios de los micrófonos dinámicos
El micrófono de bobina móvil funciona al contrario que un altavoz de bobina móvil. Como puede verse en la figura, consta de un diafragma rígido, de unos 20-30 mm de diámetro, suspendido frente a un imán. Solidario con el diafragma se sitúa un cilindro sobre el que se arrolla hilo fino formando una bobina. Ésta se sitúa en una hendidura practicada en un imán permanente de mucha «potencia». Cuando el diafragma se ve obligado a vibrar debido a ondas sonoras, la bobina se mueve, a su vez, hacia adelante y hacia atrás dentro de la ranura del imán, generándose en la bobina una corriente alterna (CA) que constituye la señal eléctrica de salida. Algunos modelos tienen espiras suficientes en la bobina como para entregar un nivel suficientemente alto que pueda enviarse directamente a la salida. Otros modelos que utilizan, por el contrario, menos espiras elevan el nivel de esa señal mediante un transformador alojado en el propio cuerpo del micrófono. La frecuencia de resonancia de los diafragmas de micrófono dinámico suele situarse en la zona de frecuencias medias.
La impedancia estándar de salida de los micrófonos profesionales es 200 ohmios. Se eligió este valor por ser lo suficientemente alto como para permitir el uso de transformadores de salida con factores de elevación interesantes y, al mismo tiempo, lo suficientemente baja como para permitir largas tiradas de cable. Es posible, no obstante, encontrar micrófonos con impedancias entre 50 y 600 ohmios. Algunos modelos de bobina móvil disponen de un transformador diseñado para entregar una salida de nivel alto sobre alta impedancia. Esta salida es capaz de alimentar directamente las entradas de baja sensibilidad de los amplificadores de guitarra y de algunos amplificadores de megafonía. Las salidas de alta impedancia pueden, no obstante, utilizarse únicamente para atacar cables de algunos pocos metros de longitud y evitar así pérdidas en altas frecuencias.
Francis Rumsey